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Breathwork: "Libera todo lo que debe ser liberado"

Foto del escritor: Anne-Laure M
Anne-Laure M
18 jul
2 min de lectura

El conmovedor testimonio de Flora tras su primera sesión de breathwork.


Hay experiencias que abordamos con una buena dosis de escepticismo, y que terminan sorprendiéndonos mucho más allá de lo que imaginábamos. Eso es exactamente lo que vivió Flora en su primerísima sesión de Breathwork con Almabreath. Aceptó compartir cómo se sintió, en caliente, en un testimonio en vídeo. Esta es su historia.


Un escepticismo asumido al principio

«Sinceramente, al principio estaba muy escéptica», confiesa Flora de entrada. La idea de soltar, de dejarse llevar por una práctica que aún no conocía, no le resultaba evidente. Como muchas personas ante una nueva experiencia corporal y emocional, dudaba de su capacidad para sentir plenamente sus beneficios.

Así que, para anclarse, eligió concentrarse en lo esencial: su respiración, mi voz guiando la sesión y la música de fondo. Una forma de establecer un marco tranquilizador antes de dejarse llevar.


Las primeras señales: lágrimas, luego una tetania

Este marco dio sus frutos rápidamente, aunque no necesariamente como ella esperaba. «Muy pronto empecé a sentir que las lágrimas corrían», cuenta Flora. Una emoción espontánea, no anticipada, que marcó el verdadero punto de partida de la sesión.

Luego, poco a poco, apareció una sensación más física y más intensa: los músculos de su cuerpo, especialmente los de las manos y las piernas, comenzaron a tetanizarse. Una tensión que no dejó de intensificarse a lo largo de la sesión.

«Es una sensación perturbadora, que empezaba a resultar bastante incómoda», admite Flora sin rodeos. Lejos de ser una experiencia únicamente suave y apaciguadora, esta primera sesión de Breathwork la enfrentó a sensaciones corporales intensas, a veces desestabilizadoras.


El momento clave: "libera todo lo que debe ser liberado"

Fue ante esta incomodidad creciente que surgió un clic. «En un momento dado, pensé: ahora mismo, de verdad, no estás bien. Tu cuerpo necesita que te sueltes. Tienes que salir de esta tetania que empieza a doler un poco.»

En lugar de resistirse a lo que sentía, eligió ir en el sentido del movimiento interior: «Suéltate. ¡Libera!» Y a partir de ese instante, todo cambió. Aceptó atravesar sus emociones, confiar en su cuerpo.


La liberación

Manteniéndose concentrada en su respiración, dejó que su cuerpo se expresara libremente. «Mi cuerpo empezó a moverse en todas direcciones, para liberarse de todo lo que estaba bloqueado en su interior.»

Este momento describe con mucha precisión lo que la práctica del Breathwork busca precisamente provocar: ofrecer un espacio seguro donde las tensiones acumuladas, tanto físicas como emocionales, puedan por fin encontrar una salida.


Lo que este testimonio nos enseña

Este relato ilustra a la perfección el camino que pueden recorrer algunas personas en una primera sesión: partir de una postura prudente, casi desconfiada, para finalmente atravesar sensaciones intensas y salir de ellas más ligeras. El escepticismo inicial no impidió que el cuerpo hablara, ni que las emociones se liberaran.

También es un recordatorio valioso: soltar no siempre es cómodo en el momento. Incluso puede pasar por fases de tensión antes de desembocar en una verdadera liberación. Ese es todo el trabajo de acompañamiento: crear un marco donde este proceso, por inesperado que sea, pueda desarrollarse con total seguridad.


Un enorme agradecimiento a Flora por la sinceridad y la generosidad de su testimonio.


Anne-Laure


👉 Mira el testimonio completo de Flora en vídeo en Instagram

 
 
 

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